Innovación y tradición: actividades para la didáctica de la Lengua y la Literatura

En algunas entradas de este blog hemos comentado la efectividad de algunas actividades en la enseñanza-aprendizaje de las competencias comunicativas básicas (revisa “Los núcleos de la didáctica de la Lengua y la Literatura”). Además, en el Banco de Materiales tienes algunas de estas propuestas que ya se han aplicado en el aula de una forma muy enriquecedora para el alumno.

Está comprobado que muchas de estas propuestas innovadoras tienen éxito porque tienen un objetivo final que el alumno sabe identificar, pero además motivan al estudiante puesto que en esa finalidad existe un valor de uso que el alumno conoce y asume como válido y significativo para su formación. Hay que añadir, que estas propuestas se han desarrollado bajo la perspectiva de la escuela constructiva, es decir, la que da todo el protagonismo al alumno, pues bajo este enfoque es el estudiante quien gestiona la construcción de su propio conocimiento con la ayuda del profesor mediante actividades que implican trabajar competencias lingüísticas básicas para la integración social del alumno.

Una de estas actividades es el trabajo por proyectos, que se basa en el diseño de actividades que ayudan a conseguir una finalidad determinada. Por ejemplo, si hablamos de la composición escrita como la meta final, las actividades que se desarrollen deben estar encaminadas a escribir el texto final (actividades basadas en enlaces, en coherencia y adecuación, en semántica, etc).

Anna Camps realiza una reflexión muy interesante sobre el estudio de la reflexión gramatical en un proyecto de escritura*. Es interesante y recurrente puesto que una de las dificultades a las que se enfrenta el profesorado es cómo explicar y trabajar la reflexión gramatical, es decir, la lingüística pura, de una forma que no quede descontextualizada de la función comunicativa de la lengua. Camps defiende en su artículo que la didáctica debe diseñar propuestas de producción global, es decir, en las que se trabajen no solo la escritura, sino también la oralidad. De este modo, la secuencia didáctica tiene un sentido y una intención comunicativa. Para ello es básico que el alumno tenga claros los parámetros o funcionamiento de todas las situaciones discursivas a las que el alumno se enfrenta como agente social, es decir, el abanico de géneros discursivos que existen.

Camps plantea que a la hora de diseñar estas secuencias, los objetivos específicos deben corresponder a los criterios de evaluación que recoge el currículo para cada etapa. Estos criterios deben trabajarse en conjunto, pues la autora defiende el uso de la lengua en toda su complejidad, lo que implica un saber reflexivo sobre el funcionamiento de la lengua. Esa integración tiene sentido a medida que se usa la lengua en clase.

La conclusión es que es muy posible integrar la enseñanza de la lingüística con su uso comunicativo, es decir, la reflexión gramatical con la expresión y producción. Anna Camps propone que sea un género discursivo el que articule el aprendizaje de los elementos de la lengua (y también de la literatura). El modo es que se sistematicen los contenidos sobre el género (función y estructura) con la práctica discursiva para los aprendizajes específicos (la reflexión lingüística y la producción escrita y oral).

La propuesta didáctica de Camps se concreta en un manual de procedimientos narrativos en las que el alumno tiene a su disposición:

–          Las instrucciones para escribir relatos: características del género a partir de textos que el alumno debe entender y asimilar (comprensión lectora y reflexión metalingüística).

–          Actividades para trabajar el procedimiento narrativo: lecturas, análisis de textos, elementos de cohesión, reflexión gramatical (tiempos verbales, tipo de narrador, persona gramatical, procedimientos de modelización, adecuación del texto al contexto, relación emisor-destinatario, estructura del discurso, etc).

Como podemos comprobar, el trabajo por proyectos es una propuesta innovadora porque mejora el proceso de enseñanza-aprendizaje, pues se da un enfoque comunicativo y significativo al uso de la lengua. Es a partir de la utilización de la lengua cuando se estudian todos sus elementos, donde la reflexión gramatical y la producción se trabajan de forma integrada en función de una finalidad educativa que el alumno interpreta y entiende como útil.

 

Hemos hablado del trabajo por proyectos, pero ¿qué otro tipo de propuestas didácticas se pueden calificar también de innovadoras?, y ¿para el estudio de la literatura?

La estación de aprendizaje es otra de estas propuestas. Se basa en la creación de actividades como pruebas que el alumno debe superar en un entorno de juego competitivo. Es decir, se trata de crear un crear un contexto de juego dentro de unos límites de actuación del alumno.

Este diseño es muy útil para trabajar la Literatura y sus componentes. En la Revista de Filología, Comunicación y sus Didácticas, encontramos un artículo recurrente sobre la utilidad de la estación de aprendizaje para la enseñanza de la literatura. En concreto este artículo corresponde al número 6, publicado en 1983.

En este artículo el autor propone una secuencia basada en diversas estaciones “encaminadas a proporcionar elementos-base, la materia prima que incremente las posibilidades de una creación casual estética”.

Una de estas estaciones es la llamada “Composición por combinaciones” diseñada para la creación poética. En esta estación el alumno trabaja los elementos formales y semánticos de la poesía. Según explica el artículo: “a partir de un texto-base el alumno crea uno nuevo cambiando los elementos nocionales (sustantivos, adjetivos, verbos) por la connotación primera que dichos términos suscitan en él, esto es, se va modificando el texto a partir de las sugerencias iniciales que provocan los términos presentes”. Este es la imagen del ejemplo:

 

Tras esta práctica de elementos más formales, el profesor puede promover que los alumnos busquen connotaciones de las palabras, y hacerse preguntas del tipo: ¿Qué significa esta palabra en este contexto?

Si trabajamos con poemas que pertenecen a un movimiento literario determinado, el profesor puede trabajar las características propias de la poesía de una época (por ejemplo, si estudiamos poesía romántica, el profesor puede utilizar fragmentos de Bécquer o Rosalía de Castro para ejemplificar el significado de esta poesía).

Muchos piensan que innovar es sinónimo de modernizar. Con estas secuencias podemos desmontar esta afirmación, pues en estas secuencias utilizamos materiales tradicionales: el papel y el bolígrafo.

Pero, no hay que dejar de lado las posibilidades que nos presenta la utilización de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC). Para descubrir cómo aplicar las nuevas tecnologías a la didáctica de la Lengua y la Literatura revisa la entrada “Innovar con las TIC”.

 

 

* En esta entrada se ha consultado algunas referencias bibliográficas:

CAMPS, ANNA. “La reflexión gramatical en un proyecto de escritura: <<Manual de procedimientos narrativos>>. Graó. Barcelos: 2003.

TORO ALÉ, JOSÉ MARÍA. Creatividad y literatura: hacia una metodología creativo-lúdica de la composición escrita. Centro Virtual Cervantes, CAUCE: 1983. En línea [Consultado el 9 de febrero de 2012].

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Acerca de charonama

Proyecto de profesora de Lengua Castellana y Literatura. Objetivos: Investigar mi propia docencia e innovar en los métodos didácticos, con la finalidad de que aprender sea efectivo y una pasión siempre.

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