Una actitud innovadora

¿Qué significa innovar?

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y, ¿Os parece esto innovación?

INNOVAR es un concepto que deriva de la investigación (revisa “Una formación para investigar e innovar en educación“), pues es a partir de la investigación, es decir, del análisis de la praxis, cuando estamos en condición de innovar nuestra docencia.

Innovar significa cambiar. Un cambio que debe llevar consigo una mejora en la efectividad del proceso de enseñanza-aprendizaje. Esa mejora no implica un cambio macro (reforma educativa), sino que empieza por el microcosmos del aula.

Innovar se  identifica erróneamente con modernizar. Es cierto que las nuevas tecnologías de la comunicación y la información (TIC) abren un abanico de posibilidades para introducir cambios que pueden ser muy enriquecedores para el aprendizaje de nuestros alumnos (por ejemplo, está demostrado que la creación de un blog de aula implica más a los alumnos y les ayuda a reconstruir fácilmente todo el conocimiento adquirido, y con ello, a reflexionar sobre su proceso de aprendizaje). Sin embargo, los métodos tradicionales también pueden introducir una innovación.

En este último aspecto, me gustaría recordar una anécdota: durante mi período de prácticas como maestra de Lengua Castellana y Literatura, en el IES La Vereda de La Pobla de Vallbona, planteé una actividad que se basó en dar una rueda de prensa (asumí el papel de jefa de la Policía Local de Valencia y di a mis “alumnos-periodistas” la información relativa a un suceso acontecido en la playa de la Malvarrosa: el ataque de un tiburón a un turista inglés). La rueda de prensa se planteaba para que los alumnos, siguiendo unas normas de turno de palabra, asumieran el papel de periodistas, con una finalidad final: debían escribir una noticia a partir de la información que yo les daba y ellos me preguntaban. No se utilizó ningún tipo de TIC, tan solo papel y bolígrafo, y mediante estos materiales pudieron trabajar la expresión y comprensión oral de forma innovadora.

¿Por qué innovadora?, porque suponía una nueva forma de hacer actividades que nos llevan a una meta final (la composición escrita en este caso) porque implica motivar a los alumnos e introducir mejoras en el proceso de enseñanza-aprendizaje, y porque implica practicar la lengua y la comunicación en un ámbito comunicativo real y por lo tanto significativo.

El protagonista de “El Club de los Poetas Muertos”, un profesor de literatura, es innovador con los métodos de “toda la vida”: un libro, papel y bolígrafo. Pero es innovador porque implica un cambio, una mejora en el proceso de enseñanza-aprendizaje: los alumnos se motivan porque participan y le encuentran un significado que el profesor ha sabido mostrarles.

Innovar implica asumir un enfoque constructivista de la educación, en el que el alumno asume el papel protagonista: participa y construye su propio conocimiento a partir de la figura del profesor mediador, que lo guía a través de actividades que implican una acción directa que depende del alumno.

Sin embargo, se han generalizado las connotaciones negativas acerca de la innovación (revisa “Razones para investigar e innovar“), pues existe entre los docentes y las familias un miedo generalizado e irracional al cambio. Las familias argumentan que cambiar de métodos sería convertir la escuela en un laboratorio y del cual no se sabe a ciencia cierta lo que surgirá. Para los docentes, innovar conlleva mucho trabajo extraordinario, sin un seguro de efectividad. Puesto que innovar implica probar, muchos de los personajes que intervienen en la innovación didáctica prefieren descartar un posible fracaso.

Este es uno de los inconvenientes más grandes de la innovación, pero existen muchos más que todavía no se han solventado y que explican la escasa extensión y generalización de la actitud innovadora:

Uno de los mayores obstáculos es el currículo que, por imperativo legal, se encuentra masificado de objetivos, competecnias, criterios de evaluación y contenidos. La frase “no nos da tiempo” es muy recurrente para ejemplificar ese miedo a innovar.

Además, la innovación requiere de participación y colaboración entre el equipo decente. Puesto que el consenso es muy difícil y equiparar los ritmos lo es todavía más, la innovación queda relega a un segundo plano. La innovación se basa en un trabajo exhaustivo de creatividad, de análisis del contexto y del grupo específico, de planificación de objetivos de acuerdo con los contenidos, y de paciencia (los resultados de la innovación se ven a largo plazo). Todas estas características se convierten en la mayoría de los casos en un obstáculo para la innovación.

Pero no siempre es así. Existen ejemplos de intervenciones innovadoras que han dado resultados muy satisfactorios. Los primeros ejemplos reales de innovación los encontré en el libro de Anna Camps, Secuencias didácticas para aprender a escribir* y el de Lennart Björk, La escritura en la enseñanza secundaria: los procesos del pensar y del escribir*.

En el libro de Anna Camps encontramos toda una serie de secuencias didácticas que trabajan la producción escrita. Una de las más interesantes es la titulada “Aprender a narrar. Un proyecto sobre la novela de intriga”, y que se llevó a cabo en el Colegio Público Baloo de Barcelona. Consistía en dar a conocer el género mediante la presentación de diferentes tipos de textos que ayudaban, mediante la comunicación grupal guiada, a crear el concepto de narración y a investigar en sus características. En la parte de producción escrita, la tarea empezó por la reflexión gramatical planteada a partir de comentarios de texto y producciones orales, hasta llegar a la producción del escrito final.

Aunque en el libro de Camps encontramos secuencias que, aunque están diseñadas para educación primaria, sirven también para el primer ciclo de secundaria; en el libro de Lennart Björk encontramos secuencias que son aplicables para todos los ciclos de secundaria y bachillerato. En concreto, me llamó la atención la secuencia de “Cómo escribir un texto coherente”, puesto que la coherencia es una habilidad que se adquiere mediante la práctica progresiva. Su planteamiento es que el alumno, una vez que redacta su primer borrador, siga una ficha de autoevaluación por la cual sea el propio estudiante quien se da cuenta de sus fallos y los corrige. La autocorrección es uno de los métodos más innovadores, porque implica la motivación del alumno, puesto que debe terminar su texto de una forma correcta, y porque es consciente directamente de sus errores.

Como veis, innovar implica una mejora en el proceso de enseñanza-aprendizaje, y que conlleve la acción directa del alumno en la construcción de su propio aprendizaje.

 

 

*En esta entrada hemos consultado algunas referencia bibliográficas:

BJÖRK, LENNART. La escritura en la enseñanza secundaria: los procesos del pensar y del escribir. Graó. Barcelona: 2000.

CAMPS, ANNA. Secuencias didácticas para aprender a escribir. Graó. Barcelona: 2010.

ZAYAS, FELIPE. “Un marco comunicativo para la reflexión gramatical”. Darle a la Lengua. En línea [consultado el 2 de febrero de 2012]

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Acerca de charonama

Proyecto de profesora de Lengua Castellana y Literatura. Objetivos: Investigar mi propia docencia e innovar en los métodos didácticos, con la finalidad de que aprender sea efectivo y una pasión siempre.

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